14 Libros de Umberto Eco para recordar su trabajo

El día de ayer falleció a los 84 años, el novelista, ensayista, historiador y filósofo Umberto Eco, dejando detrás de sí una vida fructífera y una herencia de incalculable valor para la literatura y todos los que amamos las letras. Les compartimos la lista recomendada de sus obras, esperando que les sea de utilidad y pasen a formar parte de sus próximas lecturas.

Baudolino

En una zona del bajo Piamonte donde años después se fundaría la ciudad de Alessandria, el fantasioso y embustero Baudolino conquista a Federico Barbarroja y se convierte en su hijo adoptivo. Baudolino inventa historias que se transforman en Historia y, empujado por la imaginación de su ahijado, Federico emprende una cruzada por restituir al Preste Juan la más prestigiosa reliquia de la cristiandad, el Santo Grial. Federico muere en el intento, y será Baudolino quien continúe el viaje hacia tierras lejanas, desafiando monstruos y enamorando a la más singular de las hijas de Eva. Aventura picaresca, novela histórica, relato de un delito imposible, teatro de invenciones lingüísticas hilarantes, esta obra es una celebarción del mito y la utopía.


La isla del día antes

En el verano de 1643 y en los mares del Sur, un joven piamontés, Roberto de la Grive, arriba como náufrago a una nave desierta. La nave está llena de animales desconocidos y de extrañas máquinas y artilugios, y ante ella, próxima e inalcanzable (no sólo, descubriremos después, en el espacio, sino también en el tiempo) una isla de ensueño. Roberto escribe cartas a la «Señora»; a través de las cuales se adivina poco a poco su pasado: duelos, asedios, lances amorosos, alambicadas disputas de salón. Se trata, de hecho, de la lenta y traumática iniciación al mundo de la nueva ciencia, las razones de estado, las redes de espionaje de Mazarino y Richelieu, la guerra de los treinta años, en suma, a un cosmos en el que la tierra ha dejado de ser para muchos el centro del universo. En este «Mar de la Inocencia» nada es inocente, y Roberto lo sabe desde el principio, porque ha llegado a estas Antípodas para resolver —sin personalmente desearlo— el misterio por el cual forcejean las nuevas potencias de la época: el secreto del Punto Fijo.

Confesiones de un joven novelista

Empecemos por el título: ¿por qué Confesiones de un joven novelista si el eximio profesor está a punto de cumplir los ochenta años? Pues porque su estreno como narrador se remonta a 1980, y por lo tanto Umberto Eco puede permitirse el lujo de hablar de juventud en este territorio, y comentar además que le quedan unos cincuenta años de carrera.

Así empieza este texto de ensayos, donde el gran intelectual cuenta cómo se acercó a la ficción siendo ya un autor reconocido como gran ensayista, cómo prepara cada una de sus novelas antes de ponerse a escribir, cómo crea sus personajes y la realidad que los rodea. Luego también nos hablará de la buscada ambigüedad en que el escritor se mantiene a veces para que sus lectores se sientan libres de seguir su propio camino en la interpretación de un texto. Y de la ambigüedad pasamos a la definición de los personajes de una novela y a la capacidad de un escritor de manipular las emociones del lector. ¿Por qué en general no lloramos si un amigo nos cuenta que la novia lo ha dejado y en cambio muchos nos emocionamos al leer el episodio de la muerte de Anna Karenina?

Finalmente, como broche final, una reflexión sobre la pasión de Eco por las listas, que explica su peculiar manera de ver el mundo. Todo en este texto delicioso son preguntas que Eco plantea y respuestas ingeniosas que él mismo propone, y siempre con ese aire socarrón que lo distingue y convierte una anécdota en una lección de vida.

¿En qué creen los que no creen?

Entre marzo de 1995 y enero de 1996, dos gigantes del pensamiento como el filósofo Umberto Eco y el cardenal progresista católico Carlo Maria Martini, tuvieron un intercambio epistolar en la revista italiana «Liberal». Como temas principales, aun con otros varios concomitantes, trataron sobre el sentido último de la historia, el inicio de la vida humana, el papel de la mujer en la Iglesia, y la fundamentación de la ética y la moral. Y lo hicieron desde sus distintas posturas de increencia y de fe, por supuesto, pero con una inmensa capacidad de diálogo que parece reservada sólo a personajes de su altura intelectual. Fue tal el éxito de esas cartas y, muy especialmente, el debate público que creó el último de los temas tratados, el referente a las bases creyentes o no del actuar ético, que la revista invitó a seis pensadores a que expresaran su pensamiento: Emanuele Severino y Manlio Sgalambro desde el campo de la filosofía, Eugenio Scalfari e Indro Montanelli como periodistas (también político e historiador, respectivamente), y Vittorio Foa y Claudio Martelli como miembros activos de la política. Finalmente, y dado lo mucho que estos seis pensadores habían matizado las opiniones de Martini, se le invitó a que tuviera una última intervención.

Esos 15 artículos se recopilan en este libro, que se constituye, así, en un apasionante caleidoscopio de pensamiento y discernimiento sobre temas esenciales del ser humano. Caleidoscopio que se engrandece al ser unificado, en todos los autores, por el deseo (conseguido) de que la divergencia no sirva para ir contra el otro, sino para caminar juntos en pos de lo mejor. Ocho pensadores diferentes, pero haciendo realidad aquello de Machado de que no se trata de mi verdad ni de tu verdad, sino de la verdad: «y vamos juntos a buscarla».

El péndulo de Foucault

Tres intelectuales al frente de un negocio editorial se lanzan a una investigación frenética en la que mezclan pasado y presente. El resultado es una ilusión impregnada de realidad acerca de un misterioso Plan, consistente en la estrategia para una venganza histórica y una fuente de futuro poder de una secta mítica: los Templarios. Este plan representa la ambición suprema perseguida por los genios paranoicos de todos los tiempos: el dominio del mundo. Intuyendo el peligro, ellos mismos se sitúan en el punto de mira de extraños personajes que ambicionan los resultados de los recursos puestos en marcha por sus mentes.

El nombre de la rosa

Participando de características propias de la novela gótica, la crónica medieval, la novela policiaca, el relato ideológico en clave, y la alegoría narrativa, El nombre de la rosa ofrece distintos puntos de interés: primero una trama apasionante y constelada de golpes de efecto, que narra las actividades detectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes de una abadía benedictina; segundo, la reconstrucción portentosa de una época especialmente conflictiva, reconstrucción que no se para en lo exterior, sino que se centra en las formas de pensar y sentir del siglo XIV; y tercero, el modo en que Umberto Eco el teórico, Umberto Eco el ensayista, ha construido su primera novela, escrita -nos dice- por haber descubierto, en edad madura "aquello" sobre lo cual no se puede teorizar, aquello que hay que narrar.

El cementerio de Praga

«Me da vergüenza ponerme a escribir, como si desnudara mi alma.» Así empieza el relato vital del capitán Simonini, un piamontés afincado en París que desde joven se dedica al noble oficio de crear documentos falsos. Estamos en marzo de 1897 pero las memorias de este curioso individuo abarcarán todo el siglo XIX.

Es un homenaje a la novela propia de la época, el folletín, son las novelas de Dumas y Sue las que inspiran al falsario en la creación de sus documentos, de lo cual se deduce que es la realidad la que copia a la literatura y no viceversa. En El cementerio de Praga, nada es lo que parece y nadie es quien realmente dice ser: todo es según convenga, pues, bien mirado, la diferencia entre un hada y una bruja es solo una cuestión de edad y encanto…

La búsqueda de la lengua perfecta

En este libro elegante y ameno, Umberto Eco rastrea la utopía de la lengua perfecta a lo largo de casi dos mil años. Desde la lengua prebabélica hasta los lenguajes formalizados artificiales pasando por las lenguas místicas, mágicas y oníricas, el indoeuropeo, la cábala, las lenguas perfectas de Dante y Llull, el esperanto o las lenguas internacionales auxiliares, el profesor Eco nos va conduciendo hasta el final de la larga búsqueda de la cultura europea en pos de la lengua perdida. Pero ¿se puede conjugar la posibilidad de una lengua vehicular única con la necesaria defensa de las lenguas que se mantienen como vehículos de una tradición milenaria? Umberto Eco no defiende ni el monolingüismo ni el poliglotismo total, sino el triunfo de una comunidad de personas sensibles al espíritu, al perfume, a la atmósfera de un habla distinta, de tal forma que capten el genio, el universo cultural que cada uno expresa cuando habla la lengua de sus antepasados y de su propia tradición.

Historia de las tierras y los lugares legendarios

Nuestra imaginación está poblada de tierras y lugares que nunca han existido, de la cabaña de los siete enanitos a las islas visitadas por Gulliver, del templo de los Thugs de Salgari al piso de Sherlock Holmes.

Por lo general, sabemos que estos espacios son tan solo producto de la fantasía de un narrador o de un poeta. En cambio, y desde tiempos muy remotos, la humanidad ha fantaseado con lugares que se han considerado reales, como la Atlántida, Mu, Lemuria, las tierras de la reina de Saba, el reino del Preste Juan, las Islas Afortunadas, El Dorado, la última Thule, Hiperbórea y el país de las Hespérides, el lugar donde se conserva el santo Grial, la roca de los asesinos del Viejo de la Montaña, el país de Jauja, las islas de la utopía, la isla de Salomón y la tierra austral, y el misterioso reino subterráneo de Agartha.

Muchos de estos lugares han sido el origen de fascinantes leyendas y han inspirado algunas de las espléndidas representaciones visuales que aparecen en esta obra; otros han alimentado la fantasía trastornada de los cazadores de misterios, y los hay que incluso han estimulado viajes y exploraciones. Así, persiguiendo una ilusión, viajeros de todos los países han descubierto otras tierras y ahora el lector podrá vivir estas aventuras de la mano del gran maestro Umberto Eco.

Número Cero

Los perdedores y los autodidactas siempre saben mucho más que los ganadores. Si quieres ganar, tienes que concentrarte en un solo objetivo, y más te vale no perder el saber más: el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Con estas credenciales se nos presenta el protagonista de Número 0, un tal Colonna, un tipo de unos cincuenta años, baqueteado por la vida, que en abril de 1992 recibe una extraña propuesta del señor Simei: se trata de convertirse en subdirector de un periódico que se va a titular Mañana y que de alguna manera va a adelantarse a los acontecimientos a base de suposiciones y mucha imaginación. El periódico tendrá un talante popular y un estilo muy cercano al público lector: frases simples, resultonas, que atrapen la atención de quien quiere enterarse de las cosas pero no está dispuesto a pensar. Este supuesto periódico nunca saldrá a la luz, pero sus 12 Número 0 servirán a quien está financiando a Simei para chantajear a los banqueros y políticos de turno y entrar en las altas esferas de poder.

Apocalípticos e Integrados

En una serie de ensayos magistrales sobre la cultura de masas —en los que analiza la estructura del mal gusto, la lectura de los cómics, el mito de Superman, la canción de consumo, el papel de los medios audiovisuales como instrumento de información o el influjo de la televisión en el mundo de hoy—, Eco se plantea el problema central de la doble postura ante la cultura de masas: la de los apocalípticos, que ven en ella la «anticultura», el signo de una caída irrecuperable, y la de los integrados, que creen optimistamente que estamos viviendo una magnífica generalización del marco cultural.

La estructura ausente

Una introducción a la semiótica.

Una introducción a la semiótica de la mano de su mayor experto: Umberto Eco Después de Obra abierta, en la que estudiaba los lenguajes experimentales del arte contemporáneo, y de Apocalípticos e integrados, donde abordaba las técnicas y los temas de la comunicación de masas, Umberto Eco analiza aquí las fronteras de la semiótica. Comprender los sistemas de signos obliga a ver los códigos como estructuras y explicarlas a través de otras estructuras más vastas, en un movimiento regresivo hacia la matriz originaria de toda comunicación, hasta llegar a una estructura no estructurada. La conclusión metafísica de esta búsqueda no puede ser más que el rechazo del código de códigos: la negación de la estructura ausente. Coordinando todas sus investigaciones precedentes, Umberto Eco vuelve a asentar en este libro las bases de la semiótica y propone un verdadero sistema de la cultura como comunicación.


Arte y belleza en la estética medieval

El concepto de «estética» nace en Europa en el siglo XVIII y, por lo tanto, muchas historias de la estética tomaron en escasa consideración las teorías de la belleza y del arte elaboradas anteriormente. Ahora bien, desde hace más de cincuenta años la actitud de los historiadores ha cambiado y la Edad Media se ha valorizado como una época rica en especulaciones fascinantes sobre la belleza, el placer estético, el gusto, la belleza natural y artificial, las relaciones entre el arte y las demás actividades humanas. En este compendio de las teorías estéticas elaboradas por la cultura del Medioevo, desde el siglo VI hasta el XV de nuestra era, Eco recorre, de forma accesible para el lector no especializado, las etapas de un debate que, a partir de la Patrística y hasta los albores del Renacimiento, presenta aspectos dramáticos y apasionantes, y nos permite entender mejor la mentalidad, el gusto y los humores del hombre medieval.«Un estudio delicioso. Tremendamente lúcido y fácil de leer, el ensayo de Eco está cargado de excelencia y de la energía de un hombre enamorado de la materia» Boston Globe.

Decir casi lo mismo

Umberto Eco nos ilumina acerca del difícil arte de la traducción en un libro ameno, didáctico, que conserva el tono de las conferencias -dictadas en Toronto, Oxford y Bolonia- que lo inspiraron. Además de prestigioso semiólogo, veterano polemista, prolífico ensayista y convencido humanista, Umberto Eco es uno de los novelistas que más éxito ha cosechado en el mundo entero. La experiencia de ver traducida su vasta obra a tantas lenguas le ha dado la privilegiada oportunidad de acercarse a los problemas concretos de la traducción y extraer una serie de conclusiones reveladoras, útiles, muy persuasivas. La cuestión central radica en la pregunta ¿qué quiere decir traducir?, y en la respuesta que Eco ofrece y explica: decir casi lo mismo. A primera vista, podría parecer que todo el esfuerzo se centra en definir o acotar ese «casi», pero enseguida surgen dudas en torno al propio «decir» e incluso en ese «lo mismo». De la pregunta a la respuesta, este libro constituye una de las aportaciones más brillantes y diáfanas a la eterna discusión sobre las traiciones de los traductores.

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