Cada viernes regreso en autobús

Me gusta regresar a casa cada vez que llega el viernes. Dejar mis útiles escolares sobre el escritorio, hacer mi maleta, tomar el resto de las pertenencias y emprender el viaje en autobús. Durante el trayecto pienso en lo que haré y procuro dejar atrás los días que acaba de pasar dando sitio a lo que viene por delante. Procuro llevar siempre conmigo un libro, pero es difícil leer en un vehículo que se encuentra en movimiento, por lo que decido esperar y finalmente me dispongo a escuchar música.

Me gusta llegar a casa y saber que me espera un cómodo sitio que disfruto en esos momentos que necesito tranquilidad. El ver nuevamente a mis seres queridos y pasar cada rato que me es posible con ellos es parte de lo mejor que me puede suceder cada 5 días. Me agrada y es una ilusión que me ayuda a continuar en los momentos de dificultad.  Esos abrazos y sonrisas no tienen igual y valen cualquier esfuerzo que deba realizarse.

Una de mis partes favoritas del fin de semana, es cuando abro la puerta del pequeño cuartito en donde tengo mis libros y me tomo el tiempo para decidir cuál será el siguiente. Elijo con precaución y emoción. Regreso a la estancia y con un té acompañado de pastelillos, inicio mi placentera lectura. De vez en cuando descanso la vista porque suelo pasar mucho tiempo dentro de las hojas, es en ese momento cuando me percato de todas las horas que han transcurrido desde que me senté a leer. Veo a mi alrededor y repentinamente me inunda un sentimiento de felicidad, satisfacción y confort. No sé si es debido a que me encuentro en el mejor lugar del mundo o porque puedo estar en dos lugares a la vez.

He llegado a pensar que mi cerebro se acostumbró a ver el mundo con otros ojos después de utilizar los libros como lentes. Lo digo porque cuando estoy en ese mágico instante, encuentro que son los pequeños momentos, detalles, sentimientos, palabras e ideas, los que hacen especial el día. 

Sólo tengo 72 horas para vivir un sueño y continuar con la mitad del resto de la semana. Emprendo ese viaje cada viernes justo a la una de la tarde, cuando mis actividades han terminado y la emoción me inunda porque nuevamente estaré en casa, donde siempre encuentro lo que más quiero entre abrazos y páginas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Te invitamos a comentar este post. Recuerda ser respetuoso.