Al mundo le hace falta alguien como tú



Has terminado ese ejemplar que no hace mucho tiempo te obsequiaron, lo iniciaste con creciente impaciencia y no lo soltaste hasta que la última página de los agradecimientos hubiese dado la vuelta en tus manos. Finalizaste ese episodio de tu vida con una gran sonrisa en el rostro y la sensación de haber vivido una experiencia inigualable, dentro de un mundo completamente diferente al tuyo y rodeado de personajes que bien podrías considerar amigos por el interminable tiempo que conviviste con ellos. Ese último libro que disfrutaste resultó ser un gran acierto, una buena elección. Seguro tardarás un tiempo considerable en sacarte de tu mente la historia, o por lo menos en no temblar cuando piensas en ella. Esto se supera con facilidad cuando otro ejemplar cae en tus manos con la gran promesa de ser el mejor libro que jamás has leído y tú, aceptas el reto gustoso, no sin antes (consciente o inconscientemente) pensar en si será o no tan bueno como el último que leíste.

Cuando tienes la fortuna de encontrarte con una trama interesante, nutrida, llevada por una narrativa fluida y complementada con personajes bien perfilados, sientes que tienes entre las manos un gran tesoro, una promesa de aventuras, montañas rusas de emociones y largos momentos de reflexión. Revives la vieja esperanza de encontrarte con tu "próximo libro favorito", y sin pensarlo mucho te lanzas hacia lo desconocido. Supongo que todos lo hacemos, a pesar de las experiencias pasadas (y como ocurre con el amor), decides volver a creer.

Es un gran riesgo, pues no sabes y nada te asegura que este nuevo libro te hará perder la cabeza (en el buen sentido). Por más consejos y recomendaciones que escuches al final de todo será tu propia experiencia la que determine si valió o no la pena. Y es que la travesía inicia desde el momento en el que tomas la decisión de emprender este viaje. Ese maravilloso camino de perderse entre las páginas de un libro, viajar por cualquier rincón del universo, embriagarse con las emociones de los personajes y muy en el fondo, compartir secretamente con el autor esos pensamientos que plasmó en el papel como si fuese un íntimo diario.

Para quien pregunta por qué amas leer, lo puede descubrir en tus ojos cuando recorren cada
línea del papel, o en los momentos de silencio en los que dejas que la imaginación regrese a la historia para recrear las últimas páginas leídas y te ausentas del mundo. Es cierto, mejoras tu vocabulario, amplías tus criterios, ves el mundo desde distintas perspectivas y encuentras puertas que siempre estuvieron ahí, pero nunca viste y aunque parezca increíble, esto no es lo que te hace volver a ellos.

 "La búsqueda de cosas qué disfrutar es una de las mejores maneras de contrarrestar
todas esas cosas que de otra manera no nos dejarían vivir en paz". Dijo una querida profesora que me acompañó en mi camino de descubrimiento literario. Y es en este punto cuando hago referencia a los libros, son algo grandioso, maravilloso, un tesoro.

Algunos piensan que buscas escapar de la vida cuando te sumerges en uno, y tal vez tengan razón, o tal vez no. Porque también puedes hacer de la realidad algo mejor si la ves a través de las páginas. Aunque, no te culparía por querer salirte un poco de lo que pasa en este lado de la tierra.

Al mundo le hacen falta personas como tú que a pesar de todo lo malo que existe, siguen teniendo la esperanza de un mejor mañana, pues tus sueños se han visto alimentados por las palabras y las vidas que has vivido a través de esas noches de desvelo bajo la cobija, con una linterna en la mano y un libro en la otra. Pequeño, adolescente, adulto o anciano, eres grande, eres sabio, eres la evidencia de un libro tocó tu alma y eso, eso no se puede ocultar y tarde o temprano lo dejarás impreso en la tierra que pisas o las palabras que hablas.

Leer es una experiencia individual que puede compartirse con los demás para disfrutarse todavía más. O me dirás que me equivoco si afirmo que, cuando ves a un desconocido leyendo uno de tus libros favoritos y el corazón se te acelera porque no puedes contener las ganas de acercarte y entablar una larga conversación, te muerdes la lengua por hacer por lo menos un comentario e iniciar una prometedora amistad. Está en tu sangre ver el mundo unido por este fuerte lazo, las palabras.

Te comparto mis pensamientos porque desde hace tiempo ha rondado por mi mente que la vida se disfruta más cuando te haces un espacio para degustar esos detalles, pequeños momentos de placer que brindan un vino, la compañía de una persona agradable, o las palabras de un autor. Si el mundo supiera lo que siente el alma cuando una historia logra marcarnos, tal vez veríamos a más personas sentadas fuera de los cafés con un libro en la mano, esperando con paciencia a que otro se acerque para entablar esa amistad que sólo dos amantes de las letras pueden crear.

Suena bien ¿No te parece?

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Te invitamos a comentar este post. Recuerda ser respetuoso.