El barco librería o una investigación fortuita


Quiero compartir con ustedes este maravilloso artículo que encontré en Prodavinci.com. El autor es Fedosy Santaella (quien hace años me dio clases, aunque no creo que se acuerde xD)

El barco librería o una investigación fortuita

Hablemos de otra cosa, cambiemos de tema. Hablemos de una pequeña y sobre todo fortuita investigación sobre barcos que son librerías flotantes. Hablemos de lo grande en lo pequeño.

Yo estaba en primaria, era quizás el año de 1982 o 1983, cuando un día nos llevaron (a mí y todos mis compañeros de clase), al muelle que está junto a la Capitanía general de puertos, en mi ciudad natal, Puerto Cabello. Allí, frente al castillo San Felipe, nos aguardaba un barco para mí enorme y alucinante. Adentro: pasillos, vaivén de mar, olor a maquinaria, pero sobre todo, estanterías, estanterías llenas de libros. Se trataba de un barco librería.

Me recuerdo caminando por los pasillos, me recuerdo revisando libros, absolutamente fascinado. A casa me fui con unos ejemplares, no sé cuántos ni cuáles; tengo sí la seguridad que eran versiones cortas de clásicos de la literatura, llenos además de ilustraciones en blanco y negro.

Siempre pensé que aquella aventura libresca y marina nunca ocurrió. Pero hace poco, por mera curiosidad, me puse a investigar, y descubrí, gracias a un artículo del diario Notitarde escrito el 13 de octubre de 2002 por Ely José Barroso, que un barco librería de nombre Logos II, había vuelto a Puerto Cabello luego de nueve años de ausencia.

Ya lo asomé al inicio de este texto: yo me maravillo con las pequeñas cosas. Pequeñas sí, pero en realidad grandes. Grandes porque hacen alma y no tienen que ver con asuntos materiales, modas, enriquecimientos, ni barbaridades de la guerra o de la política que algunos quieren hacer pasar como grandes eventos de la humanidad. Yo me alegro y me lleno con tonterías tan simples como ésta de saber, de constatar, que sí existen los barcos librería, y que uno de ellos, por lo menos uno de ellos, estuvo en Puerto Cabello en 2002, y también en 1993, si restamos los nueve años que nos cuenta Notitarde.

En este punto de mi brevísima pesquisa, me asaltó una duda. ¿Era aquel barco de 1982 o 1983 el mismo que luego aparecería en Puerto Cabello una década más tarde? Si fue el mismo Logos II, pues en aquel entonces se llamaba Antonio Lázaro, tal como tuve a bien enterarme gracias a la página de la Compañía Trasmediterránea. El Antonio Lázaro había sido construido en España y comprado luego en 1988 por Educational Book Exhibits Ltd., una organización sin fines de lucro, originaria del Reino Unido, cuya misión era llevar barcos atestados de libros a los distintos puertos del mundo, con el único fin de venderlos a bajísimos precios a quienes pusieran a bordo sus pies y sus ganas. De modo que el Logos II —otrora Antonio Lázaro—, había sido un barco librería. Pero también, como podía verse, fue usado para tales fines a partir de 1988. Antes, de 1968 hasta su compra por parte de Educational Book Exhibits Ltd., el Antonio Lázaro había pertenecido a la Attika Shipping Co., una compañía comercial de carga. Es decir, el Logos II no pudo haber sido el barco que estuvo en mi Puerto Cabello de 1982 o de 1983.

Así que empecé a buscar en otra parte aquel barco librería de mis recuerdos. Terminé dando con una nave de nombre Doulos en la página web de GBA Ships, otra compañía sin fines de lucro que ahora, junto con la organización cristiana OM International, se ocupa de este tipo de barcos y de esta particular labor educativa.

El Doulos fue construido nada más y nada menos que en 1914, y aparece en el libro Guinnes de Records como el barco de pasajeros en activo más antiguo del mundo. Fue comprado en 1977 por GBA Ships. Sirvió a esta compañía por más de 33 años, tiempo en el que fue visitado por 21 millones de personas en más de 104 países, para terminar con un recorrido de 350 mil millas náuticas, lo que equivale a 16 vueltas al mundo. Pero todo esto es nada; la verdadera maravilla realmente sucedió cuando, al irme al historial de puertos del Doulos, vi anotada la ciudad de Puerto Cabello. Es decir, aquel barco estuvo allí, en mi ciudad, y el historial lo mostraba además con fecha exacta. El Doulos visitó Puerto Cabello del 10 al 21 de junio de 1982. Ese, el viejo barco construido en 1914, fue el que yo visité a mis 12 años.

Este pequeño y —me van a disculpar la palabra— hermoso viaje de investigación en torno a un barco librería de mi infancia, se lo debo a la imperfección del recuerdo, a mi curiosidad de narrador y a que en Internet, la vida de los barcos, esos armatostes enormes, callados y fieles, está registrada con fabulosa minuciosidad. Este pequeño viaje a mí mismo, se lo debo, sobre todo, a mi amor por los libros. No por casualidad, encontré algo más: resulta que el Logos II y el Doulos fueron reemplazados por un nuevo barco librería de nombre Logos Hope, actualmente en servicio por el mundo. Fíjense: Logos Hope, palabras esperanzas. Las palabras de los libros, la esperanza, la vida de los libros. La lectura, todas nuestras lecturas son como un barco, un barco que viaja dentro de nosotros, llevando la experiencia total de todas nuestras historias leídas, en realidad vividas.

Fuente:
Santaella, F. (2013) El barco librería o una investigación fortuita. Disponible en http://prodavinci.com/blogs/el-barco-libreria-o-una-investigacion-fortuita-por-fedosy-santaella/

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