Las bibliotecas ambulantes: transitan los siglos con el mismo desafío

Hoy quiero compartir con ustedes un artículo que encontré de Patricia Díaz Garbarino que me pareció muy interesante:


Las bibliotecas ambulantes: transitan los siglos con el mismo desafío

Publicado el 11/29/2012
Patricia Diaz Garbarino

Las Bibliotecas ambulantes son un fenómeno social de real importancia para el desarrollo emocional, espiritual, cultural de los seres humanos. Proyectos que lleva adelante UNICEF en varios países, donde las bibliotecas ambulantes llegan a los niños y niñas que no acceden a la frágil educación formal de las escuelas o refuerzan los titubeos de las instituciones educativas.

Las imágenes que transmiten los artículos de prensa sobre el tema, muestran a niños y niñas con expresiones de júbilo y libros en sus manos.

En las zonas más aisladas, las bibliotecas ambulantes se trasladan prestando libros que retiran unos días después. Se pasa por ciudades y pueblos, hospitales, escuelas y cárceles.

En Chile, 52 “bibliomóviles” (camiones, furgones, furgonetas, lanchas, triciclos, etc.) se mueven por todo el país.

“Poderosa arma de instrucción masiva”: El ADIM (Arma de instrucción masiva) es un viejo Falcon, que ostenta en su estructura, cientos de libros. El “arma” te regala y recibe donaciones de libros, viajando por los barrios más vulnerables de la provincia de Santa Fe, en Argentina.

En los valles del Caribe Colombiano una biblioteca ambulante camina a lomo de burro.

Para Soriano, la creación del Biblioburro fue una cuestión de urgencia y solidaridad. “Biblioburro nació en 1997 de la necesidad que había en La Gloria Magdalena y en varias veredas (divisiones territoriales rurales de un municipio) en las cuales no había suficientes escuelas ni tampoco docentes. Los niños se estaban quedando literalmente analfabetos y eso me tenía un poco preocupado. Yo tenía varios libros y quería compartirlos con ellos, así que una mañana tomé dos burros que tenía en casa sin hacer nada, les puse anaqueles y me lancé a la gran aventura que yo mismo bauticé Biblioburro. Alfa es la burrita y Beto mi burro. Hoy en día cuento con más de 8.000 libros“. (Diario La Capital, Rosario, Santa Fe)

Como ejemplo, en Uruguay, el Colectivo Gato Peludo trabaja con su propia Biblioteca ambulante. Así lo explica la web de dicho Colectivo:

“La idea es que la Biblioteca Ambulante además de funcionar en el taller también pueda pasear por el barrio con un sistema de carritos ambulantes, con la premisa “si el niño no va a la biblioteca, la biblioteca va al niño”, todos los sábados tendremos una ruta preestablecida que recorreremos con la biblioteca con patas. De esta forma cada quien podrá acercarse, ojear, revolver y elegir el libro que desee leer esa semana. Es importante aclarar que es un proyecto que no cuenta con ningún apoyo económico externo y es sin fines de lucro.

La propuesta es abrazarnos a los lugares de sabiduría que traemos desde la infancia, entendiéndolos como un núcleo fortalecedor y a partir de ahí transitar la vida apelando a recursos propios e intransferibles.

La Biblioteca Ambulante es pretexto para la difusión de la literatura infantil que cada vez tiene más usuarios ávidos de lecturas de calidad.”

Breves ejemplos, de este trabajo social que llevan adelante muchas individualidades –personas que trabajan a pulmón-  e Instituciones públicas y privadas, con programas y proyectos.

Otra propuesta: la Biblioteca Itinerante Iberoamericana de Proyectos  Editoriales Independientes, una forma de reflexionar sobre la edición independiente, se encuentra en Montevideo, en el Centro Cultural de España, hasta el 20 de diciembre de 2012.
Acercar los libros a la gente, la posibilidad de editar, para aquellos que les interesa, así como hacer circular los libros, en sus infinitas modalidades, son formas de democratizar la lectura, de incentivarla durante todo el desarrollo humano. Un desafío que nació hace mucho tiempo; las primeras Bibliotecas ambulantes datan de fines del Siglo XVIII. Actualmente, enfrentando otros desafíos, no dejan de ser un vehículo útil para acercar la lectura a los lugares más desprotegidos. Un accionar quijotesco, para aquellos que con un auto viejo transitan caminos y rutas, sabiendo que llevan un tesoro; así como sus colegas, Siglos anteriores, armaban sus carros ambulantes repletos de libros.

Seguro, la sonrisa de la gente, sigue siendo la misma, frente a un verdadero amigo: el libro.

1 comentario:

  1. esta genial eso, pero ami casi no me van la bibliotecas cuano me enacanta un libro por que olo quedan dos alternativas: mejor lo compro o me lo robo jajajaj no como creen, pero casi lo pienso XD

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