Cómo escribir un libro para niños

En apariencia, los cuentos se pueden pensar como sencillos de imaginar y escribir. Pero lo cierto es que toman un tiempo considerable si se cuidan los detalles que los hacen especiales y atractivos para los más pequeños.

Todos pueden crear sus propias historias, pero hace falta seguir algunos pasos para conseguirlo y sumarle algunas dosis de creatividad, amor por las letras e imaginación.

A continuación y gracias a Wikihow, te presentamos algunos consejos para elaborar tus propias pequeñas historias. Esperamos te sean de ayuda. 

1-Haz una lista de cosas. Puede ser sobre una abeja, sobre una mariposa, sobre un abejorro solitario o una mariposa solitaria. También piensa en un planteamiento simple que un niño pueda entender. Puede ser ficcional porque a la mayoría de los niños les gustaría eso.

2-Piensa en un evento o conflicto simple, como una tormenta, o quedar totalmente enlodado, o perderse o sentirse excluido o tratar de encontrar un nuevo hogar.
3-Ten a un niño como tu personaje principal. Debe ser sobre el niño o desde la perspectiva del niño. El niño debe de ser crucial para solucionar el conflicto.
4-Un libro ilustrado para niños típicamente es de 32 páginas. Deja 4  para el frente y para la parte de atrás (copyright, etc.) y tienes 28 páginas para trabajar. Escribe con palabras concretas que evoquen imágenes concretas. Recuerda: ‘concreto’=lo más cercano a la experiencia – tacto, gusto, olfato, etc.

5-Siempre termina la historia con un final feliz (sin lágrimas). La familia vuelve, la manada se reúne, se da cuenta que está mejor en casa y le dan galletas por llegar sano y salvo a casa.

6-Crea un dommy  con 8 hojas de papel dobladas a la mitad. Puede ser papel de reciclaje o de libreta . Esto es sólo para tus ojos. Pon tu texto en tu dommy (escrito a mano o pegado) para que veas como fluyen las palabras y la historia. No necesitas mandar ilustraciones, de cualquier modo. Un editor puede comprar una historia y asignar un ilustrador. A menos que seas un artista, solamente necesitas enviar un manuscrito, no un dommy.

7-Revisa tu trabajo y asegúrate de que un niño pueda entender de qué se trata la historia y el vocabulario que usas. Si el niño tiene que detenerse y preguntar ‘¿Qué significa esa palabra?’ en cada oración, necesitas simplificar (crear un poco de vocabulario nuevo, está bien…¡Sólo un poco!) y listo.

Consejos extra:

  • Trata de trabajar un poco con niños. Haz un voluntariado en una guardería o un lugar similar si puedes. Verás lo grandiosos y dulces que pueden ser los niños.
  • Los niños no tienen miedo de expresar su creatividad y su humor. Usa palabras y frases divertidas para mantenerlos interesados en la historia.
  • Evita usar historias trilladas. Cenicienta, el Patito Feo, Pinocho, El Mago de Oz y otros clásicos tienen tramas que los editores conocen bastante bien (Eres bello sin importar lo que otros piensen; no juzgues por las apariencias. Sé tú mismo. No hay lugar como el hogar. Ten cuidado con lo que deseas.). A menos que puedas darles un giro colosal y único, evítalas.
  • Verso: (especialmente la rima en verso) en las manos correctas puede ser grandioso. Usualmente no lo es. Algunos editores especifican ‘sin versos’. Si no puedes contar la historia de otro modo, entonces el verso es apropiado. Si quieres versificar, usa el verso libre. Si quieres versificar en rima, usa un diccionario rítmico. Asegúrate de que el verso y la rima sean exactos  y las líneas suenen naturales. No uses frases típicas ni anticuadas.
  • Antropomorfismo: Los editores reciben muchas malas historias que tienen por protagonistas a nabos que hablan, colecciones de minerales, que las historias que los usan pueden ser difíciles de vender, aunque algunos tostadores valientes hayan prevalecido.
  • Moralizar o ser didáctico es una intrusión del autor y, lo que es peor, ¡El autor es un adulto! No trates de enseñar o aconsejar (como esta línea. ¿No es odioso?). Simplemente escribe desde la perspectiva o la sensibilidad de un niño sobre un personaje que hace cosas que son interesantes desde la perspectiva de un niño. Las consecuencias de las acciones sucederán. Evita poner una moraleja en la historia.
  • Trata de usar pocas palabras o palabras cortas en cada oración si estás escribiendo para niños pequeños.
  • No subestimes a los niños. Son mucho más listos de lo que piensas y no les gusta que los hagan menos.

Fuente: Wikihow

2 comentarios:

  1. me encanta.... gracias por los consejos... los ire tomando en cuenta para cuando nos des el pistoletazo de salida con el proyecto que hablamos.... un abrazo!!

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  2. Tenía mucho que no me pasaba por la página.

    La verdad es que son consejos bastante realistas, ¡gracias!
    Y si, nunca hay que subestimar a los niños, que en verdad son muy difíciles de complacer.

    ¡Saludos!

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