LISA KLEYPAS , UNA ROMÁNTICA INCURABLE.






A Lisa Kleypas siempre le ha gustado leer, sobretodo, novela romántica,  no podía ser de otra manera.
Comenzó a escribir cuando estudiaba la carrera de Ciencias Políticas en el Wellesley  College,  estudios que se alejaban mucho de lo que sería mas tarde su carrera de escritora y novelista de literatura romántica.
Sus padres la apoyaron cuando finalizó sus estudios hasta que consiguió terminar su primer manuscrito. Dos meses después, cuando contaba ya con 21 años, vendió su primera novela romántica.
Sus historias suelen estar situadas en el siglo XIX , aunque también escribe romance contemporáneo.
Ha sido traducida a más de quince idiomas y ha conseguido colocar sus novelas en los primeros puestos de las listas de ventas de todo el mundo. Ha recibido premios y reconocimientos literarios en muchas y numerosas ocasiones, como el galardón RITA, además  de muchísimas y buenas críticas por parte de los entendidos en literatura de este género.

                            
                
Aquí  os traigo un extracto de una entrevista que le hicieron hace un tiempo, ya que obviamente aunque para mi sería un placer poder realizar la entrevista  yo misma, evidentemente, no  entra  dentro  de mis posibilidades.  Espero que os guste y disfrutéis tanto como yo  conociendo un poquito más a esta gran escritora de novela romántica que, además es una de mis autoras favoritas del género.

A.S.- ¿Cómo descubrió la novela romántica? ¿Qué fue lo que hizo que a la hora de escribir se decidiera por escribir este género y no otro?
L.K.-  Siempre me ha gustado todo de las novelas románticas: la importancia de las relaciones, la sensualidad, y por supuesto los finales felices. Empecé a leer novelas románticas históricas cuando tenía unos trece años. Tres años después me puse a escribir una, como hobby, y me obsesioné. Evidentemente, la obsesión nunca me abandonó.
A.S. ¿Quiénes son sus autores preferidos y de qué modo le han influido? Si visitásemos su biblioteca, ¿qué libros encontraríamos? ¿Cuál es el libro que más le ha marcado?
L.K.-  Existen innumerables autoras a las que admiro: Judith McNaught, Nora Roberts, Loretta Chase, Kresley Cole y muchas otras. Algunos de los autores de otro tipo de libros a los que admiro son Neil Gaiman, David Foster Wallace (su no ficción me gusta más que sus novelas), Sue Monk Kidd, Annie Proulx y Elizabeth Gilbert. He leído una amplia variedad de libros, por lo que en mi biblioteca encontraréis poesía, historia, biografía y todo tipo de ficción. Una de las cosas que suelo decirles a los aspirantes a escritores es que nunca limiten sus lecturas a un solo género.
Creo que lo que más ha influido en mi estilo son las grandes novelas, con muchos detalles y colorido, que leí en los años ochenta... escritores como Colleen McCullough (El pájaro espino) y Judith Krantz (La Princesa Daisy). Aunque está más de moda la prosa simple y elegante, parece ser que no puedo resistirme a la tentación de añadir muchas descripciones y adjetivos. Me encanta escribir sobre cómo se ven las cosas, sus sonidos, olores y sabores, y es muy satisfactorio cuando encuentro la correcta combinación de palabras para expresar algo.
A.S. ¿Se suele imponer un horario estricto a la hora de escribir? ¿Cómo es un día cotidiano en la vida de Lisa cuando está trabajando en una novela?
L.K.- Me esfuerzo mucho por tener un horario consistente para dedicarlo a la escritura. El hábito, la rutina, son muy importantes para un autor. Mi objetivo es escribir por lo menos mil palabras por día, que equivalen a unas cuatro o cinco páginas, y me propongo que estén lo mejor escritas que me sea posible. Así que me levanto temprano, llevo los niños a la escuela con el coche, y luego me voy a una pequeña oficina que alquilo en el edificio de un periódico en la ciudad, y escribo hasta las cinco de la tarde.
A.S. ¿Hay algo en particular que le inspire a la hora de escribir?
L.K.- Para mí, en última instancia, es la idea del amor incondicional. Parece muy simple, esta idea de que dos personas se puedan encontrar, enamorarse y comprometerse una con la otra, pero es un proceso tremendamente complejo. Embarcar a unos personajes en esta aventura es algo muy satisfactorio para mí, y me siento impulsada a seguir escribiendo sobre ello y explorando el tema.
A.S. Según su opinión, ¿qué elementos esenciales debería tener toda historia romántica?
L.K.- Lo más importante son los personajes, y su odisea emocional. No importa cuánta acción y aventura pueda contener el argumento, la historia de amor no será satisfactoria a menos que los personajes partan de una situación de anhelo, carencia, falta de conexión... y que al final encuentren la verdadera felicidad y la plenitud uno en el otro.  Mucha gente comete el error de pensar que las escenas de sexo de una novela romántica son lo más importante, pero sólo son efectivas si el resto de la relación está bien planteado.
A.S. Sabemos que el proceso creativo es algo verdaderamente mágico y que requiere una enorme dosis de imaginación por parte del autor, pero, además de la imaginación, ¿se ha inspirado alguna vez en personajes o historias reales para crear sus novelas?
L.K.- ¡Sí, claro! Todo lo que me ocurre a mí o a la gente que conozco me sirve de inspiración, así como el mirar el telediario o leer biografías. Y mi esposo, Gregory, también me brinda inspiración para mis héroes: es un hombre muy romántico, sexy e inteligente. Por supuesto, lo he tenido que entrenar durante dieciocho años para lograr que fuera así, ¡y todavía necesita bastantes recordatorios!
A.S. Cuando comienza un libro, ¿tiene clara toda la trama y los personajes desde un principio y se atiene a ello, o en algún momento sus personajes se apoderan de la historia?
L.K.- Siempre escribo primero un esbozo de unas diez páginas. Me brinda el marco básico para el argumento y los personajes. Sin embargo, mis personajes a menudo cambian la dirección de la historia. A veces incluyo un pequeño detalle que termina teniendo un gran impacto. Por ejemplo, en mi novela histórica Tuya a medianoche, empecé el libro con una mujer joven, Amelia Hathaway, que recorre Londres en busca de su hermano. A causa del período en que se desarrolla la novela, sabía que no podía hacerlo sola, por lo que mencioné brevemente a una acompañante, un sirviente de la familia llamado Merripen. Sin embargo, a medida que seguí escribiendo, Merripen aparecía una y otra vez en escenas en que no había planeado incluirlo, y en cierto momento él corre para sostener a la hermana inválida de Amelia que se desmaya. E inmediatamente supe que él y la hermana estaban secretamente enamorados, lo que no sólo cambió ese libro, sino que inspiró la siguiente novela de la serie Hathaway.
A.S.- Sus personajes siempre son muy consistentes y psicológicamente muy trabajados. ¿Cómo consigue crearlos y lograr esa profundidad?
L.K.- ¡Gracias! Trato de elaborar con detalle el origen de cada personaje, y luego pienso a fondo cómo lo afectarían ciertos acontecimientos y experiencias. A veces esto lleva a investigaciones trabajosas, como en El diablo tiene ojos azules, cuando la heroína es la superviviente de un matrimonio en el que hay maltrato. Leí muchos libros y hablé con psicólogos para tratar de comprender cómo algunas mujeres se meten en esas relaciones, y acerca del posterior proceso de recuperación.
A.S. ¿Qué características NO pondría nunca Lisa en uno de sus héroes o heroínas?
L.K.- Definitivamente, hay límites que no quiero traspasar. Nunca podría escribir sobre un héroe físicamente abusivo, por ejemplo. Me gusta que mis personajes tengan defectos y cometan errores, pero no que sean crueles. Cada relación romántica tiene que tener una base de gentileza y respeto mutuo.
A.S.- Siendo una de las reinas indiscutibles del romance histórico, un buen día decidió cambiar de registro y nos sorprendió con Mi nombre es Liberty, una novela romántica contemporánea. ¿Qué fue lo que le llevó a probar con otro género? ¿En cuál se siente más cómoda a la hora de escribir?
L.K.- Había llegado a un punto en mi carrera en el que quería intentar algo nuevo, porque nunca deseé sentirme demasiado cómoda al escribir. ¡Es bueno plantearte desafíos de tanto en tanto, y tratar de hacer algo que te pone nerviosa! Así que en Mi nombre es Liberty me di permiso para escribir extensamente sobre la vida de Liberty antes de que conociera a su verdadero amor, de manera tal que pude explorar las experiencias infantiles que formarían la persona que llegaría a ser. Creo que todavía estoy más cómoda escribiendo novela histórica, pero es excitante cambiar de rumbo de vez en cuando, especialmente porque cuando vuelvo a un género que me es más familiar, lo hago con más frescura y energía.
A.S.- Muchas de sus novelas históricas están ambientadas en Londres en fechas similares. De hecho, algunos personajes han aparecido en novelas que no son las propias (las Wallflowers, por ejemplo, han hecho sus cameos en la serie Hathaway). ¿Se ha planteado alguna vez reunirlos a todos en una misma novela?
L.K.- La verdad es que no lo he pensado... ¡vaya, podría ser un gran proyecto! Con todos ellos en un solo lugar, probablemente habría demasiada testosterona en juego!
A.S.- Sabemos que esta es difícil, pero, ¿cuál de sus héroes y heroínas son sus favoritos y por qué?
L.K.- Sí, es una pregunta difícil porque son tantos los que tienen un significado especial para mí, y por diferentes razones. Derek Craven, de Sueño contigo, fue el primer héroe no aristócrata de mis novelas, y el éxito de ese libro realmente me ayudó a encontrar un nicho especial en el género romántico histórico. El personaje de Liberty de Mi nombre es Liberty es probablemente el más autobiográfico, y escribir sobre ella me ayudó a repensar algunos temas personales de los que no era demasiado consciente. Los dos héroes sobre los que me resultó  más sencillo escribir fueron Lord Westcliff de Sucedió en otoño, y St. Vincent de El diablo en invierno. Eran muy diferentes, pero estaban muy formados ya en mi mente desde el comienzo de la serie. Nunca tuve que trabajar mucho en sus diálogos: sabía exactamente lo que iban a decir.
A.S.- De todas las novelas que ha escrito, ¿cuál le resultó más difícil de escribir?, ¿y con la que más disfrutó? ¿Cuál de ellas le trae mejores recuerdos?
L.K.-  El diablo en invierno fue, sin duda, la más divertida. Sabía que algunas personas, incluyendo mi editor de ese momento, no creían que la heroína, Evie, tímida y tartamuda, podría ser una pareja para el astuto e inteligente St. Vincent. Pero he conocido a algunas personas tímidas que tenían mucha fuerza interior, por lo que estaba segura de que ella podría entenderse con él. Y creo que Mi nombre es Liberty es una de las mejores experiencias de escritura que he tenido... una vez que empecé, las palabras brotaron. También me pasó conSueño contigo.
A.S.- Otro de los rasgos que caracterizan sus novelas es la fluidez, que consigue se hagan tremendamente cortas para los lectores. No obstante, a la hora de escribirlas, ¿se ha bloqueado alguna vez o ha habido alguna novela que le haya costado llevar a buen puerto?
L.K.- Oh, sí, muchas veces me he sentido frustrada y bloqueada. Pero la única forma de resolver el problema es seguir trabajando, y eventualmente las palabras vendrán con más facilidad. Por alguna razón, Buenas vibraciones fue muy, muy difícil de escribir. Nunca estaba segura de que no resultaría seca o aburrida, y me costó sentir la química entre los personajes. Pero me puse muy contenta cuando leí el libro entero mucho más tarde, y comprobé que había quedado bien. A veces, cuando escribes, estás demasiado metida en el trabajo como para juzgarlo correctamente.
A.S.- Parece que es inevitable que, siendo una autora tan reconocida, aparezcan críticas negativas de sus novelas. ¿Se las toma como algo negativo o como un modo de aprender y mejorar?
L.K.- Cuando un crítico ofrece razones por las que no le gusta un libro, puede ser algo muy útil. Siempre presto atención, y he aprendido muchas cosas valiosas de las críticas recibidas. No obstante, a veces un tipo de historia o un personaje simplemente no le gusta a todo el mundo, y aunque lo lamento, he aprendido a aceptar que no es posible complacer a todos, todo el tiempo.
A.S- ¿Cree que una persona “nace” escritora o que cualquiera con la formación suficiente puede llegar a serlo? ¿Qué consejo le daría a las personas que estás intentando hacerse un hueco en este mundo?
L.K.- Creo que todos nacemos creativos, de una manera o de otra. Si a una persona le gusta escribir y se esfuerza por hacerlo, entonces sí, sin duda es algo que puede aprender. Pienso que el mejor consejo es que sea persistente. La única forma de mejorar es trabajar mucho.

Fuentes: Autoras en la Sombra.com
                 Lecturalia.com

Autor del post: Raquel Martínez Casanova.

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