La Rebelión en la Granja George Orwell

Esta adaptación al cine no es lo mas nuevo, pero siento que es una de las mas interesantes y al ser con dibujos animados un poco más, ya que los mas pequeños la pueden disfrutar también, así que aquí vamos! =) 

Se que muchos de nosotros, en algún momento de la vida nos enganchamos un poco al programa de Big Brother o lo que es lo mismo El Gran Hermano.  

Pues bueno este libro tiene mucho que ver con este programa, que esta totalmente inspirado en esta novela escrita en 1945 al final de la segunda Guerra Mundial, la película fue adaptada al cine en 1955. y que también afronta, aunque más de pasada, los riesgos de la manipulación mediática y de la carencia de un sano espíritu crítico.

Bueno esta novela Como es bien sabido, tuvo problemas para ser publicada por ser una alegoría demoledora contra la tiranía de Stalin, en ese momento aliado de Gran Bretaña. Sin embargo, una vez en la calle, se convirtió en una de las novelas más populares y emblemáticas del siglo XX, y en la primera gran llamada de atención contra la falacia del marxismo soviético, especialmente certera e incisiva pues la lanzó un escritor que se consideraba a sí mismo socialista.












Para los que todavía no la hayan leído, la trama describe la revolución que llevan a cabo, hacia los años 50, un grupo de animales domésticos. Hartos de su amo, un granjero borracho y cruel, se rebelan contra él, lo expulsan y se hacen con el control de la granja y del propio hogar del granjero. El inspirador de la rebelión —trasunto de Carlos Marx— es un cerdo llamado Old Major, que muere a manos del granjero antes de ver realizado su sueño. Se convierten en sus herederos los cerdos Napoleón (Stalin), Bola de Nieve (Trotsky) y Squaler (una especie de Goebbels o la encaranción del diario Pravda), que encabezan el primer triunvirato directivo de la recién nacida república animal. Poco a poco, Squaler va dando forma jurídica al animalismo, presidido por una teórica igualdad, pero en el que los cerdos supervisan y los demás animales trabajan. Al cabo del tiempo surgen las primeras protestas ante los crecientes privilegios de los cerdos. Estas críticas se acallan por la eficaz labor propagandística de Squaler, sobre todo después de que los animales derroten a los humanos en un fallido intento de éstos por recuperar la granja y de que construyan juntos un molino de viento. Esta construcción ofrece la ocasión a Napoleón para expulsar a Bola de Nieve y asumir plenamente el poder con la ayuda de unos fieros perros guardianes, que ha estado entrenando en secreto.

Desde entonces, la tiranía se precipita y Napoleón quebranta uno tras otros los mandamientos del animalismo primigenio: se da a la bebida, duerme en cama, comercia con los humanos y explota hasta la extenuación a los animales que trabajan, como el diligente caballo Boxer, símbolo del laborioso obrero que nunca cuestiona la autoridad establecida. El único atisbo de esperanza lo encarnará Jessie, una valiente perra, desesperada por el funesto destino de sus hijos, convertidos en la feroz KGB de Napoleón, que se los arrebató cuando eran unos cachorros.
Al ser una fábula protagonizada por animales, fue el cine de animación el primero en llevar a la gran pantalla la obra de Orwell. Dirigida en 1955 por los prestigiosos animadores ingleses John Halas y Joy Batchelor (History of the Cinema, Automania), su notable versión deRebelión en la granja ha pasado a la historia como el primer largometraje británico de animación y uno de los mejores films europeos del género, aunque en su tiempo fue criticado por su tono excesivamente infantil. Ahora llega por fin la primera adaptación en imagen real, que ha sido posible gracias a las mejoras en el entrenamiento de animales para el cine y, sobre todo, a los impresionantes avances tecnológicos de la Jim Henson’s Creature Shop, la empresa líder en diseño y animación de animatronics de látex y silicona.

Bien recreado el núcleo central de la novela, el guión de Alan Janes y Martyn Burke añade una breve trama heroica, que propicia alguna idea nueva sobre la lucha contra los tiranos y un eficaz desenlace, algo más esperanzado que el original. Quizá molesta un poco el tono de la historia, excesivamente trágico y siniestro, que a ratos espesa demasiado el desarrollo de la trama. Da la impresión de que los guionistas, para alejarse de una nueva interpretación infantil de la novela, han rebajado en exceso o no han sabido recrear adecuadamente los mordaces golpes satíricos que introducía Orwell de vez en cuando.
En todo caso, queda una película notable, que hace justicia a la riqueza literaria e ideológica de ese clásico de la literatura del siglo XX, cuya dramática llamada de atención sigue siendo desgraciadamente actual


La Bonita Medina. 




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