Porque tus libros también se enferman

Ustedes dirán ¿cómo que también se enferman? ¡son libros! Pues aunque suene raro los libros, como todo, está expuesto a sufrir daños: El sol, la humedad, insectos, bacterias, hongos… y una larga lista, puede enfermarlos y afectarlos gravemente.image

Los libros nos  traen grandes alegrías y nos transportan a mundos mágicos y maravillosos. Por eso hay que cuidarlos ¡y sobre todo no olvidarlos! una vez que hayamos terminado de leer un libro hay que colocarlo en un lugar adecuado, revisarlo periódicamente y darle otra hojeada de vez en cuando. Así podemos evitar que el polvo se acumule, o que los bichitos hagan de nuestros queridos libros su hogar o su alimento.

Prevenir es mejor que lamentar, eso lo sabemos. Así que hay que tomar en cuenta varios aspectos como la iluminación, ventilación, mantener alejado el polvo y la humedad, cuidar la temperatura.

La revista Muy Interesante, explica de forma sencilla, cómo cuidar tus libros y mantenerlos saludables. Para ver la página «da clic aquí» También muestra algunos libros enfermos y el diagnóstico de la enfermedad.

Consejos Básicos:

Limpieza. Los libros suelen acumular gran cantidad de polvo, quitarlo podemos utilizar un plumero (sacudidor) o una aspiradora pequeña. Debemos tener el libro bien apretado para impedir que el polvo que estamos tratando de eliminar entre a las páginas del libro. No hay que olvidar limpiar los estantes periódicamente.

Dónde guardarlos. Hay que procurar que el lugar donde guardamos nuestros libros sea un lugar seco (hay que evitar la humedad) pero no en extremo, ya que esto puede arruinar las páginas y la encuadernación por la resequedad del pegamento. Es muy importante mantener los libreros o estanterías alejadas de fuentes de calor.

Hojas con humedad. Lo mejor es colocar un poco de talco entre las hojas, cerrar el libro y apretarlo con algún peso o una prensa durante varios días. Pasado este tiempo,  retirar el peso y basta con usar un cepillo suave para retirar el talco.

Páginas pegadas. Primeramente, no desesperes, no te deshagas del libro y olvídate de que ya no hay solución. Tampoco hay que tratar de despegar las hojas de forma brusca o lo romperás, lo que hay que hacer es colocar las páginas sobre el vapor de agua y con mucha paciencia las separamos. Si es necesario, repetiremos este paso las veces que sean necesario.

 

Espero les haya sido de utilidad. Ahora… a revisar nuestros libros, no vaya a ser que tengamos un enfermo en casa y si es así, entre más rápido detectemos y solucionemos el problema, mejor.

¡Saludos!

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